• 110 años de historia
  • Don Bejos Miguel Yamuni
  • Tradición familiar
  • La voz de nuestro personal
  • Vigencia durante 110 años


¡Una Historia que merece ser contada!


Así es la vida de la familia Yamuni, la cual siguiendo el sueño de un gran hombre, continúa haciendo un importante recorrido en el mundo del comercio de nuestro país.

Año tras año el pueblo costarricense ha sido testigo de cómo durante más de un siglo de trabajo y esfuerzo, esta familia se ha abierto un exitoso camino en el mercado costarricense, convirtiéndose en parte de su tradición. La historia de esta afable familia da inicio a finales del siglo XIX en Líbano, país donde nace Bejos Miguel Yamuni en 1881, en una humilde aldea llamada Serel. Para esta época su país era azotado por una plaga y una fuerte inestabilidad socioeconómica, razón por la cual la familia Yamuni decide separarse, emigrando en busca de mejores oportunidades.

Fue una decisión difícil, pero Doña María sabía que con sacrificio y convicción lograría darle una mejor vida a su familia; así se embarca hacia América con su hijo mayor Bejos Miguel Yamuni de seis años de edad, dejando a sus tres hijos Jamil, Juan y Cilia con su padre.

Aventurados en su camino, el barco en que viajan sufre un desperfecto y hace escala en Puerto Limón. Doña María, al verse obligada a permanecer unos días en Costa Rica, decide quedarse y visitar una pareja libanesa amiga de la familia; su estadía le permite visualizar las oportunidades comerciales que nuestro país le brindaba, por lo que se establece en nuestro territorio.

Después de su llegada a Puerto Limón, Doña María se va para San José con su hijo, donde dan sus primeros pasos como comerciantes.

Doña María fue una de las primeras mujeres en nacionalizarse costarricense y con su consejo y ejemplo le inculcó a su hijo, desde pequeño, el valor del trabajo.




Siendo muy joven, don Bejos Miguel abre en un viejo edificio de los alrededores del mercado central de San José su propio negocio, una tienda de artículos de lujo como encajes, sedas, plumas y telas importadas desde Europa, a la cual por su admiración por el idioma francés decide llamar La Pouppé (La Muñeca), nombre con el que empieza a dar pasos cada vez más firmes en el comercio costarricense.

A sus treinta y tres años se casa con Mercedes Tabush Aquín de 18 anos, hija de José Tabush e Ignacia Aquín, los dos de origen libanés.

Doña Mercedes siempre sintió gran apego por el estudio y el trabajo, convirtiéndose en un apoyo valioso para el desarrollo del negocio. A raíz del éxito alcanzado, La Pouppé se convierte en el líder del mercado costarricense en distribución y venta al detalle de artículos para el hogar.

Nació así Bejos Yamuni e Hijos S.A., y rápidamente se diversifica y crece, incluyendo en su portafolio de negocios licores, cigarrillos y cajas de seguridad entre otros.

Del matrimonio de don Bejos Miguel y Doña Mercedes nacieron ocho hijos, de los cuales únicamente Miguel y Eduardo se involucraron en el cuidado y desarrollo del negocio de sus padres, quienes en 1975 deciden separar el negocio en dos líneas comerciales. La primera, llamada Bejos M. Yamuni e Hijos S.A., se dedica a la actividad textil y artículos para el hogar liderada por Eduardo Yamuni. La segunda se llamó Distribuidora Yamuni S.A., y se dedicó a la comercialización de vino, licores y cigarrillos, dirigida por Miguel Yamuni.

Bejos M. Yamuni S.A., gerenciada con una clara visión del negocio por don Eduardo Yamuni, decide trasladarse del centro de San José a la Avenida 10, en medio de una situación de inestabilidad económica en la Costa Rica de los años 80.

El trabajo y esfuerzo de esta perseverante familia siempre aseguró su progreso aún en las condiciones más difíciles, lo cual ha sido una cualidad admirable que se mantiene hasta la fecha.

Hoy la empresa cuenta con dos de las tiendas de departamentos más importantes del país, una división de mayoreo líder en su categoría y una división de ventas por catálogo.

 

 

 

 

 

 

 


Don Bejos Miguel y Doña Mercedes disfrutaron de la compañía de diecisiete nietos, de los cuales solo Sandra, Bejos y Gilda, hijos de Eduardo Yamuni, continuaron con la tradición familiar y se unieron al negocio fundado por su abuelo.

Hoy la empresa está bajo la dirección de la cuarta generación, conformada por tres de los nietos de Eduardo Yamuni: María Yamuni, Eduardo Yamuni y Julio Barquero.

Ellos son quienes mantienen vivo el sueño de Don Bejos Miguel Yamuni a través de cuatro generaciones. La empresa mantiene hoy excelentes relaciones comerciales con sus proveedores, cumpliendo con algunos de ellos más de 40 años de hacer negocios juntos.


La familia Yamuni siempre estará profundamente agradecida con el pueblo costarricense, porque además de recibirlos con los brazos abiertos, apoyaron incondicionalmente a una familia de bien, que con trabajo y convicción formó el Almacén Yamuni, que actualmente es fuente de trabajo para doscientos sesenta empleados, treinta y cuatro de los cuales tienen entre 10 y 37 años de trabajar lealmente para la empresa.


Nosotros, todo el equipo de trabajo de Yamuni, estamos agradecidos con la familia Yamuni y en especial con Don Eduardo, por habernos dado la oportunidad de aprender durante tantos años excelentes virtudes de un hombre ejemplar.

Todos tenemos buenos y malos momentos, pero él nos enseño a pensar con claridad, a creer en un futuro mejor que construimos días tras día con esfuerzo y dedicación.

Siempre le estaremos agradecidos porque en momentos en los que fue necesario tomar decisiones de reestructuración empresarial, Don Eduardo nunca pensó en prescindir de nuestros servicios, por el contrario, nos motivó a creer que el cambio es bueno y que nuestra actitud siempre debe de ser positiva para ser exitosos en la vida.

La superación y la proactividad siempre fueron su base para darnos consejo, los cuales viniendo de un hombre tan capaz eran bien recibidos.

Hoy recordamos sus sabias palabras y nos llenamos de orgullo y satisfacción al sentirnos parte de esta empresa.

A continuación hemos decidido incluir a 27 de nosotros que tenemos más de 10 años de trabajar en Almacén Yamuni.

1. Fernando Calcaneo
- 40 años de laborar en Yamuni

2. Ana González
- 39 años de laborar en Yamuni

3. María E. Zúñiga

- 39 años de laborar en Yamuni

4. Iris Fallas

- 40 años de laborar en Yamuni

5. Marcelina Contreras
- 27 años de laborar en Yamuni

6. Thais Céspedes
- 28 años de laborar en Yamuni

7. Estela Garro
- 36 años de laborar en Yamuni

8. Franklin Redondo
- 36 años de laborar en Yamuni

9. Ana V. Romero
- 35 años de laborar en Yamuni



10. Luis R. Flores
- 29 años de laborar en Yamuni

11. Alejandra Aguilar
- 34 años de laborar en Yamuni

12. Mercedes Zúñiga
- 32 años de laborar en Yamuni

13. Zahira Meléndez
- 30 años de laborar en Yamuni

14. Marvin Hartley
- 30 años de laborar en Yamuni

15. Rafael Loría
- 28 años de laborar en Yamuni

16. Ronald Sánchez
- 22 años de laborar en Yamuni

17. Xinia Murillo
- 22 años de laborar en Yamuni

18. Mariana Ulate
- 15 años de laborar en Yamuni
19. Jesús Torres
- 20 años de laborar en Yamuni

20. Bernarda González
- 20 años de laborar en Yamuni

21. Carlos E. Pereira
- 12 años de laborar en Yamuni

22. Gonzalo Soto
- 12 años de laborar en Yamuni

23. Kattia Gómez
- 12 años de laborar en Yamuni

24. Mercedes Calvo
- 11 años de laborar en Yamuni

25. Elvia Araya
- 11 años de laborar en Yamuni

26. Luis G. Mora
- 10 años de laborar en Yamuni

27. Jennifer Azofeifa
- 10 años de laborar en Yamuni

 


Cuando hablamos de un siglo de ofrecer lo mejor, la palabra vigencia se queda corta para expresar todo lo que Yamuni ha significado para la familia costarricense a lo largo de estos años.

Más que una tienda o almacén para hacer sus compras, Yamuni ha sido el lugar donde los ticos siempre han encontrado lo que deseaban, transformando el visitar Yamuni en una tradición que se mantiene vigente por 110 años y que seguirá presente durante un nuevo siglo de trabajo y entrega continua.

Durante cuatro generaciones se ha ofrecido a la familia costarricense lo último de la moda de cada año para vestir y decorar su hogar.

También ha sido costumbre por excelencia comprar en Yamuni desde finos trajes para las ocasiones especiales y elegantes, hasta ropa cómoda e informal, es precisamente con la ropa casual donde más hemos sido protagonistas del quehacer cotidiano del costarricense.

Sus famosas telas siempre han marcado nuevos estilos de costura, junto a los más reconocidos catálogos de confección, que con talento han utilizado los costarricenses para hacer los diseños que representen lo mejor de la moda de cada año.

Telas decorativas, y alfombras importadas con colores y diseños exclusivos, siempre cautivaron el gusto de los que deseaban decorar su casa con toques actuales y diferentes, luciendo facetas modernas y elegantes en combinación impecable con los diferentes accesorios decorativos de su hogar.

Yamuni ya es parte del diario vivir de los costarricenses, tanto así que si lo pensamos bien, difícilmente podríamos encontrar un solo hogar que no tenga al menos un artículo adquirido en esta tienda de departamentos.